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¿Cómo evitar estafas del diseñador web?

¿Te ha estafado, chantajeado o engañado la agencia de marketing o el diseñador web con el que trabajas? Si es así, esta guía te interesa. Si no es así ¡también! porque puedes ser el siguiente

Tan sólo debes reflexionar acerca de estos puntos que te dejamos a continuación:

Pide siempre un presupuesto por escrito: Las palabras se las lleva el viento y mucho más con un presupuesto verbal. Siempre pide por escrito con todas las condiciones del trabajo a realizar.

Pide varias opciones de precio: Pide las diferentes opciones de precio (y específica en cada uno de ellos qué entra y qué no) en caso de necesitar funcionalidad extra en el sitio web.

Especifica qué entra en el presupuesto: Pide de forma clara y concisa qué entra en el presupuesto para evitar futuros malos entendidos (si solo entra una revisión o los contenidos los tienes que enviar tú, que esté claro en el presupuesto.

Comprueba el plazo de validez del presupuesto: Todos los presupuestos que envío tienen una validez de 30 días. Si pasado este plazo el cliente no dice nada, el presupuesto deja de ser válido y puede pasar, o que el precio cambie, o que no pueda hacer un nuevo presupuesto si tengo mucho trabajo. Estate atento a este plazo.

Estate atento a los plazos de entrega: Tu no sabes cuánto tiempo necesita la agencia o el diseñador web para hacer el trabajo. Si quieres ahorrarte el sentirte agobiado y presionado, comprueba los plazos de entrega en base a tus necesidades (o las de tu negocio). Intenta que no sea menos de 1 mes, porque es muy probable que se pase de plazo. Si te urge, llega a un acuerdo con la empresa o profesional.

Pide y paga siempre una señal: Aunque parece que este punto beneficia más a la empresa o profesionales que va a ejecutar el proyecto, no es así. De esta manera te aseguras de darle seguridad (estás dispuesto a pagar por adelantado una cantidad y eso dice algo bueno de ti). Esto provoca un mejor trabajo, más cómodo y mucho más fluido (hay buen rollo). En mi caso, no muevo ni un dedo sin cobrar el 40% por adelantado ¿Por qué? Porque de esta manera clientes que no me interesan (más adelante ya os contaré los tipos de clientes) y exige a mi cliente estar activo en la comunicación diaria (ya ha invertido dinero y no puedo perderlo) y en la entrega de los materiales necesarios.

Profesionalizar el servicio de diseño web: Que tu proveedor de servicios te ofrezca un contrato muestra una cara muy profesional. De hecho, en mi caso incluso lo pongo en las condiciones del servicio, ya que son muy pocos los que lo hacen y, de esta manera, diferencio mi servicio de diseño web de gran parte de mi competencia.
Evitar malos entendidos: La comunicación entre tu, la agencia y el diseñador web no siempre es todo lo fluida que debiera. Muchas veces el que habla dice una cosa y el que escucha entiende otra. Incluso a veces se dicen cosas que luego se olvidan. Si está todo por escrito será mucho más difícil el dar pie a malos entendidos y, por ello, será más complicado tener un conflicto.
 
Asegurar el cobro y el pago: Si no hay un contrato, ambas partes sufren el riesgo de no recibir lo que esperan. Tú puedes temer que no se entregue la pagina web, blog o tienda online en el plazo estimado, y el diseñador web el no cobrar por sus servicios. Sin embargo, si hay un contrato escrito y firmado por las dos partes, ambas partes estáis protegidas por la ley (siempre y cuando las cláusulas estén bien redactadas y dejen bien claro este y otros puntos).
 
Definir quién es responsable de qué: Es habitual que el cliente se queje si las cosas van más despacio de lo que esperaba en un principio. De todas maneras, en muchas ocasiones, es porque no facilita el material que necesita el diseñador web (imágenes, textos, vídeos, etc) en tiempo y forma. Si existe un contrato bien redactado y explicado, esta parte queda definida en el mismo, con la posibilidad de cancelar el contrato (por ambas partes). De hecho, te recomiendo que pidas una cláusula específica para cuando exista un retraso, ya que es habitual que ocurra, no hace daño al proyecto y se puede solucionar rápidamente.
 
Definir de quién es la propiedad del diseño: Este punto es complicado. No es lo mismo diseñar un sitio web con una plantilla premium que una con una plantilla a medida. Una vez tengas esto claro, hay que dejar por escrito el traspaso de poderes (o de licencias) para evitar que tu o la agencia o desarrollador web salgáis perjudicados. Lo normal es que el diseño siga siendo 100% propiedad del profesional hasta que no se haga el 100% del pago.
 
Poder cancelar el servicio: ¡Sí! Lo has leído bien, un contrato también sirve para cancelar un posible servicio de diseño web, pero añadiendo una dosis grande de tranquilidad. Si se añade una cláusula de cancelación del servicio al contrato, te cubres las espaldas ante proveedores de servicios fraudulentos o trampososy las agencias y los diseñadores web ante clientes abusivosmalos y que no respetan el trabajo duro de los demás. 
 
Evitar cambios de dirección: Muchas son las veces que, a lo largo del proyecto, se te pueden ocurrir cosas nuevas que quieres poner o quieres modificar esto o aquello. Esto no es problema, siempre y cuando no suponga un cambio de dirección total (a veces, empezando desde cero). Con un contrato se puede establecer una cláusula que indique cómo se lidiará con los cambios que se establezcan, así como el número de revisiones que se harán, lo que da mucha seguridad al profesional que diseña el sitio web y le permite centrarse en lo importante.

Aunque ya sabes cómo debe ser el presupuesto y que este debe estar desglosado para saber qué cuesta cada fase del proyecto o los servicios que incluye, es crítico que hagas el pago por transferencia.

No hace falta que sea el total del presupuesto, pero sí de una gran parte. Mi recomendación es que sea el 100%, porque así, si surgen problemas y la agencia o desarrollador web no está dispuesto a ponerle solución, tendrás una especie de «ticket de compra» para probar las acciones realizadas durante lo que ha durado el proyecto.

Aunque muchas personas huyen de las facturas (por ahorrarse el IVA u otros impuestos), este ahorro te puede salir muy caro si hay problemas. Aunque te salga algo más caro, no obvies los impuestos, porque al hacerlo pierdes un papel vital a la hora de reclamar o exigir una solución.

La razón es sencilla. Si surge cualquier problema tienes pruebas de peso de que se dijo esto o lo otro o de que alguien se comprometió a esto o lo otro. Esto puede parecer una minucia, pero es clave para «aliviar asperezas» y darte la razón en caso de error por parte de la agencia o freelance (cuidado, también puede ocurrir al revés).

Conserva todos los emails, mensajes y llamadas a buen recaudo (lo suyo es tener carpetas independientes para el proyecto), por si en algún momento los necesitas.

En este caso asegúrate que eres el único propietario del dominio web. Por desconocimiento muchas personas se fían de sus proveedores de servicio y pasan por alto este detalle. No hace falta que hagas tu la gestión, pero si lo hace otra persona o empresa, que te den el acceso del administrador de inmediato

Nuestra recomendación por la calidad de su soporte es la empresa de hosting españona Raiola Networks.

Es muy habitual que los desarrollos web se realicen con plantillas y plugins que requieren licencia (si en tu caso la plantilla es a medida, no tendrías ningún problema, pero repito que no es lo habitual). Por ello, para que te la puedan jugar, comprueba que dicha licencia está activa.

Cuando empieza el diseño y desarrollo de sitio web, es muy importante ver su progreso. En este punto es habitual desentenderse y optar por esperar a que la agencia o diseñador freelance tenga una versión final. ¡Error! No esperes tanto y pide un acceso al sitio web que se está haciendo, para que puedas detectar fallos y mejoras y así ahorres tiempo y, a veces, dinero.

Lograr que tu sitio web aparezca bien posicionado en buscadores como Google debería ser un objetivo crítico para tu empresa a la hora de contratar un proyecto web porque, de lo contrario, ¿qué sentido tendría el proyecto web si luego nadie te va a encontrar? Es considerada la parte más exigente y compleja dentro del desarrollo web 

A medida que la tecnología avanza, así los hacen los programas o gestores de contenidos tipo WordPress. No mantener este software puntualmente actualizado, aparte de poder causar problemas de seguridad muy serios, puede provocar incompatibilidades con el servidor web, problemas de visualización en navegadores y teléfonos móviles, penalizaciones de Google, etc.

El proyecto web no termina cuando publicas el sitio web, ya que, a partir de ese momento te toca a ti gestionarlo y administrarlo.

Asegúrate de que tienes claro los pasos a dar y de que sabes de qué va el asunto. si no es así, busca un servicio de mantenimiento de calidad.

Cuidado con los perfiles sociales que se puede hacer mucho daño al individuo o empresa. Asegúrate de que tienes acceso total a los perfiles y que no hay ningún administrador más que pueda entrar a publicar nada.

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